martes, 3 de enero de 2012

COLIRROJO TIZÓN (Phoenicurus ochuros)


Colirrojo tizón macho
El COLIRROJO TIZÓN

  Estaba entrando el invierno. Había llegado el tan anhelado fin de semana y nos fuimos a mi casa de Pedralba, cuando entramos al comedor y al encender la luz, un revuelo se produjo en la sala. Un pájaro, completamente oscuro y con la cola rojiza, revoloteaba a nuestro alrededor con suspensiones de colibrí, asustado por nuestra presencia.
   Debió entrar por la chimenea y estaba completamente tiznado de hollín, menos la cola. Temíamos que ensuciara todo los lugares por donde se posaba.
   Emitía de vez encunado un chic, chic, crujiente, como si se golpearan cantos rodados.
    Nos movíamos suavemente para no asustarlo y se posaba tranquilo en todo aquello que sobresaliera en lo alto de la estancia.  
   Encendimos la luz del porche y al apagar la del comedor, salió con su vuelo sostenido hasta allí fuera, para desaparecer en la oscuridad de la noche. Ahora había cobrado su libertad.
   Una semana después, cuando abrimos la puerta del porche, un pájaro entró silencioso a nuestra estancia.
   También tenía la cola rojiza, pero su cuerpo era más bien gris. Parecía el mismo pero ahora limpio y se comportaba como aquel tiznado en su aventura por la chimenea.
   Después de estar un buen rato recorriendo las habitaciones iluminadas, de mirarnos atentamente y siempre acompañado de movimientos de flexión de patas y cola, que parecían características de esta especie, salía nuevamente al porche, para posarse sobre una columna, donde pasó la fría noches; era su posadero.
Colirrojo tizón hembra
   Pasaron los meses y siempre se repetía lo mismo, entraba un ratito al comedor, se recorría toda la estancia y volvía a su lugar de descanso.; parecía que nos saludaba.
   Al llegar la Primavera se marchó. Seguramente a tierras más altas, donde gustaba anidar y nos quedamos solos.
   Pero esto siguió sucediendo durante muchos años y ya formaba parte de los cambios de estación, de hecho coincidía con la caída de las hojas.
   Una de esas temporadas, descubrimos dos en nuestro porche: uno grisáceo como siempre, pero también había otro tiznado como aquel de la chimenea; no estaba sucio, por lo visto, era así.
   Para entonces, mis conocimientos sobre ornitología habían aumentado y disponía de guías que me aclararon aquella diferencia.
   Se trataba de una hembra y un macho de Colirrojo tizón (Phoenicurus ochuros). Su diformismo sexual se centraba en su librea: la hembra grisácea y el macho más negro con tonos blanquinosos. Es una ave insectívora de zonas altas, que con el mal tiempo busca zonas más templadas, para resguardarse del duro clima y también para localizar insectos que lo alimenten en esa dura época.
   Años más tarde, me aficioné a la fotografía de fauna, y aun que intenté sacarles algunas fotos, estas eran impresentables.
   Pero ahora si. Ahora lo he conseguido para vosotros.
   Espero que os guste este tiznado.

Manolo Ambou Terradez

6 comentarios:

  1. José Carlos Olmos9 de enero de 2012, 11:13

    Unas fotos preciosas, por cierto feliz 2012 Manolo.

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  2. José L. Sanmiguel9 de enero de 2012, 12:07

    Dos fotos muy conseguidas. ¿Fue el mismo día? El macho visto de cerca cuanto cambia, no parece que tenga tanta vistosidad si lo ves de cierta distancia.
    Un saludo, Sanmiguel.

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  3. Estas fotos ya empiezan a ser presentables,je,je,je,parece mentira lo que embellece al macho ese pequeño cambio de librea.Es un pájaro que me entra poco en mi charca a pesar de criar 2 parejas casi en mi casa.En cuanto me deslíe un poco a ver si te llamo y quedamos.

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  4. Bonita historia, casi parece un cuento de Navidad. Y las fotografías como siempre muy conseguidas. Sigue regalandonos artículos Manolo.

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  5. Curiosa historia por tiempos, que nos hace ver lo inteligente que es la naturaleza, quizas en otra casa no hubiese entrado tan tranquilo. Muy buenas las fotos, pero prodigate mas con ellas. No seas tacaño, que los ojos se alegran de verlas.

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  6. Hola Manolo.
    Pues claro que me ha gustado y mucho.
    La historia es muy bonita y entrañable, porque en cada frase, se detecta tu amor por la naturaleza. Las fotografías preciosas y muy nítidas. Felicidades.
    por favor sigue regalandonos tus imágenes, acompañadas de ese toque escrito tan personal con el que las adornas.
    Un abrazo.

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