
ANDAR POR LA MONTAÑA
Andar, andar, es una de las
actividades más naturales para la mayoría de seres humanos que no tengan algún
impedimento físico.
Supuestamente, todos sabemos andar por
lugares preparados para ello, como son las ciudades, caminos y sendas,
sencillamente es nuestro medio, es lo más usual, pero otra cosa es salirnos de
él y enfrentarnos a un terreno más hostil, desigual y erosionado como es el
monte.
Casi todo el mundo piensa que andar por
las montañas es algo sencillo, y no lo es; sobretodo si no tenemos en cuenta
ciertas normas básicas que nos faciliten
nuestros desplazamientos de forma más segura.
La posición más estable en la tierra es la
vertical, tanto, que aunque pisemos un suelo suelto e inestable, pero
horizontal, no sufriremos ningún desequilibrio, pero hay que tener muy claro
que si la descarga de nuestro peso la realizamos fuera de la vertical,
disminuyendo el ángulo de presión,
aumentamos con ello la posibilidad de resbalar.
Postura B= MENOS ESTABLE Postura C = DE GRAN RIESGO
¿Y quién nos sitúa en este ángulo
peligroso fuera de la vertical al pisar en una zona inestable? Pues el miedo,
la falta de costumbre y, sobre todo, el desconocimiento de las normas básicas.
Vayamos por partes y
cuando andemos por el monte tengamos muy en cuenta, lo siguiente:
1º.
ANDAR POR UNA PENDIENTE.-
Cuando transitamos
por una pendiente, debemos tener en cuenta que subir siempre es más sencillo
que bajar. Esto es bien conocido por los escaladores, pues durante las
ascensiones, llegando a un grado de dificultad, es imposible destrepar en libre
como las subimos.
¿Y Por qué subimos mejor? Sencillamente,
porque en la ascensión frontal a la pendiente, vemos perfectamente el terreno y
nos resulta más fácil mantener esa postura estable al disponer de mejores
puntos de referencia y, de esta forma, controlar mejor la verticalidad. Pero al descender en directo
se pierde más fácilmente esta posición al no disponer de un punto de referencia
claro y cercano por encontrarnos de espalda a la pendiente.
No olvidemos que durante el descenso
interviene un factor de inseguridad al no disponer de nuestros brazos y manos
como apoyo como cuando subimos, y es entonces cuando aparece el miedo
aumentando nuestra inseguridad, que nos hace inclinarnos hacia la ladera.
Ante estas situaciones, solemos cambiar la
posición en el descenso, marchando de lado. La mano del monte, nos permite
sujetarnos en las matas, o en fuerte pendiente incluso apoyarnos en ella,
facilitando esa postura de máxima estabilidad : la verticalidad.
La posición ideal en este descenso lateral sería
buscar con el pecho a la pendiente y de esa forma descargar mejor nuestro peso en el calzado de abajo.
Es decir: no debemos huir con nuestro tórax de la pendiente, pues esto
hará que se cargue más la pierna
de arriba, provocando con ello un ángulo menor de presión en la de abajo, y que
restará por ello nuestra adherencia, y cuando resbalemos caeremos aparatosamente
sobre la de arriba, dejándonos en ocasiones en postura algo traumática.
![]() |
Posición de los pies en pendientes suaves o estables. |
![]() |
Posición de los pies para pendientes fuertes o inestables. |
En travesía o en descenso lateral por pendiente deberemos mantener el calzado
del pié inferior dirigido ligeramente hacia abajo.
La adherencia es mayor, en esta postura no
se fuerza el tobillo y lo que es muy interesante, en caso de resbalar es mejor
postura.
Si resbalamos, trataremos de mantener el cuerpo
sobre ella y flexionaremos algo más las dos piernas, tratando de reunir la de
arriba y buscando así una postura frontal con todo el cuerpo a la pendiente.
Mientras patinamos flexionados por ese suelo inestable, el centro de
gravedad quedará más bajo y por ello más estable.
Esta proximidad de las piernas nos permite alternar nuestro apoyo de una
a otra de forma más rápida, sin desestabilizar la posición del resto del
cuerpo, y a demás, estaremos preparados
para cualquier salto, si lo necesitáramos, en nuestro inesperada
carrera.
Por ello, si descendiendo de frente
resbaláramos, nos encontraríamos ya en esa postura más ventajosa y nos
permitiría de inmediato ese
correteo que deberemos realizarlo con pasos cortos y rápidos, impidiendo
que ninguna de las piernas quede demasiado atrasada, pues esta postura nos
dejaría al borde de cualquier lesión: ingle, rodilla o tobillo.
EJERCICIOS.
Un ejercicio estupendo para mantener esa agilidad de correteo tan Útil, podemos conseguirlo practicando en nuestro descenso por las escaleras de nuestras viviendas, si las tiene claro. Bajaremos por ellas lo más rápidamente posible sin perdernos un peldaño, manteniendo la mano correspondiente sobre la barandilla para evitar cualquier contratiempo y por supuesto manteniendo esa ligera postura de flexión de las piernas.
2º.- OJO CON EL CALZADO.
Una de las causas de estos desagradables
resbalones son provocados por calzados de moda sin rugosidades ni ribete de tacón, como las
zapatillas clásicas de tenis, auténticos patines para suelos resbaladizos de
piedrecillas sueltas o especialmente en hierba.
ATADO DEL CALZADO
No podemos utilizar el mismo nudo llano que empleamos para nuestro calzado de ciudad, aun que le apliquemos más de uno.
Los nudos llanos no tienen suficiente compresión y acaban aflojándose con el tiempo y especialmente por los numerosos enganchones que sufren los cordones con matorrales o piedras.
La muerte de un compañero por pisarse uno de los cordones sueltos me incitó a buscar un nudo más eficaz.
Aquí os muestro dos de ellos:
A - Este nudo es mi preferido que nunca me ha fallado.
![]() |
NUDO LLANO CON DOBLE VUELTA Es muy importante comprimir las dos gazas. |
B - Este otro tiene las mismas características que el anterior.
Es importante que los cordones tengan cualidad de compresión.
Es conveniente ajustar su longitud a nuestra necesidad de atado, evitando sobrante, que facilitaría los inoportunos enganchones. No es conveniente hacerse más nudos para acortarlos.
3º.- USO DE BASTONES
Por supuesto, en los terrenos irregulares
de la montaña podemos facilitar nuestra estabilidad con el apoyo de algún
bastón, siempre que no abusemos de el.
Os recuerdo, que el uso de bastones en
novatos o en veteranos con buenas condiciones físicas, provocan en los primeros
un retraso en la adaptación a la montaña, y en los segundos una pérdida de esa
sensibilidad y agilidad adquirida durante los años de andanzas montañeras.
Últimamente se ha puesto de moda el uso de
los bastones por los senderistas que a pares los usan hasta por los caminos
llanos y en perfectas condiciones sin saber porque. Podría compararlo al uso de
ruedas laterales en las bicicletas para los ciclistas novatos*
4º POSTURA AL ANDAR
Otra de las anomalías que observo en
algunos caminantes mientras marchan es la postura cabizbaja permanente,
perdiéndose con ello lo que ocurre a su alrededor y por ello mermando el
disfrute del recorrido.
Lo correcto es memorizar en una rápida
mirada un tramo del recorrido que vamos a superar, librándonos así de esa
actitud de postración e indiferencia por el entorno que deberíamos disfrutar.
5º.-POCA LUZ
Hay momentos en que, por mal cálculo o
falta de previsión, nos vemos obligados a marchar por sendas o caminos sin
suficiente luz y ese día no llevamos linterna alguna. En estos casos aconsejo
que no miréis directamente al suelo, pues es más eficaz hacerlo indirectamente,
como de reojo.
Es debido a que el fondo del ojo dispone
en su centro de células capaces de captar los colores, pero alrededor de esta
zoma se alojan mayor número de células que aunque solo captan en blanco y
negro, su mayor número, nos da más capacidad de visionar en la penumbra.
Si no llevamos linterna, en ciertos
momentos, el propio teléfono móvil nos iluminará lo suficiente para poder ver
algún tramo más delicado, pero siempre procurando no agotar la batería, dejando
suficiente para alguna llamada de urgencia.
6º.- MOCHILAS
Una mochila mal ajustada o poco técnica
puede ser, en muchos casos, motivo de desequilibrio, como también, una incorrecta
colocación del equipo dentro de ella.
Nuestro centro de gravedad está a nivel de
las caderas, por lo cual lo más pesado deberá colocarse en el fondo, para
situarlo próximo a nuestro centro de gravedad. Con ello reduciremos
desequilibrios.
Las mochilas, sueltas, mal ajustadas, nos
crearán en algunas situaciones bamboleos que desplazarán nuestro centro de
gravedad, con el consiguiente peligro.
De igual forma, los objetos colgados en el
exterior de la mochila se prestan a desequilibrarnos y también a sufrir
enganchones, con la consiguiente desestabilización o pérdida de ese objeto.
Espero que estos simples consejos, que con
la práctica se aprenden, los conozcáis lo antes posible para evitar
desagradables situaciones.
7º.- Y, SOBRE TODO, RESPETA A
LA NATURALEZA
Quiero recordar que, en primavera, la
mayoría de fauna se encuentran
criando y los voceríos las inquietan y asustan. En el caso de las aves estas
pueden abandonar la incubación o
la protección de los pollos, provocando en muchos casos su pérdida.
Es sorprendente lo lejos que puede llegar
nuestra voz en los espacios naturales, especialmente cuando hacemos vibrar
nuestras cuerdas bucales. Es más aconsejable y ecológico comunicarnos
susurrando, sin escandalizar.
Una cosa más: Es muy desagradable realizar
nuestro recorrido siguiendo los rastros de envolturas y pañuelos de papel,
dejados caer tan “graciosamente” por los senderistas.
¿No sería más respetuoso guardarlos en el
bolsillo que los ha llevado todo el día, y tirarlos luego a la basura? Es muy
sencillo ¿Verdad?
¡Buena marcha!
* Para más información, entrar en el artículo: “LOS
BASTONES Y EL PIOLET EN LA MONTAÑA”
Tanto las fotografías, dibujos y vídeos son del autor.
·
Manolo
Ambou Terrádez
Como siempre Manolo eres todo un artista y como bien dices al principio de tu blog, la comunicación es todo un arte ya que no todo el mundo hace gala de ello. Sigue asi amigo, un abrazo muy fuerte
ResponderEliminarGrande!
ResponderEliminar"El Santo de más lejos no hace más milagros"
ResponderEliminarDesconocemos hermosos parajes de nuestra tierra y en nuestro caso, al lado de nuestra casa.
¡¡Gracias Manolo, por aportar luz a nuestra oscuridad!!
Firmado: "Pareja con perrito"
Es una buena manera de no tener demasiada preocupación y así tener las espaldas bien cuidadas en caso de cualquier viaje que queramos hacer, más vale prevenir que curar
ResponderEliminar