lunes, 29 de diciembre de 2014

LOS SOLDADOS DE TERRACOTA

Ballestero
UN EJERCITO PARA LA ETERNIDAD

   Según la leyenda que durante la excavación de un pozo por unos campesinos de Lintong apareció una cabeza de cerámica humana policromada a tamaño natural. Se asustaron y lo volvieron a tapar.
   Años después y atraída por ciertas leyendas ancestrales que circulaban por aquel lugar, una arqueóloga del país contactó con los campesinos y tras convencerlos volvieron a destapar aquel hallazgo.
   Así, en 1974 se inició uno de los descubrimientos arqueológicos más impresionantes jamás vistos, que confirmaban la leyenda del túmulo del emperador Qin Shi Huangdi que gobernó en el año 221 a.C.
   Fué 1987 cuando pudimos viajar a uno de los países más interesante por su extraordinaria aportación cultural  a Occidente.
   Era obvio que este grandioso país contendría extraordinarios y variados territorios repletos de historia y demostraciones culturales que nos asombrarían para siempre.
...apreció una cabeza de cerámica humana....

Su lejanía, su particular idioma y su cerrada política fueron uno de los impedimentos para visitarla por gran parte de los viajeros occidentales, pero mi compañera Pilar y yo nos decidimos por experimentar aquel periplo exótico y repleto de cultura sin pensárnoslo más. Después de aquel salto viajero cualquier otro sería mucho más sencillo.
   En aquel momento viajar por China estaba muy controlado y no se podía circular uno a su aire. El estado obligaba a llevar guías que acompañaban a los extranjeros, evitando así cualquier intrusión o meteduras de pata por desconocimiento de costumbres y obligaciones en país.
  
Templo para la oración de las buenas cosechas "Quiniandian"
Superado estos inconvenientes fuimos visitando extraordinarios lugares henchidos de cultura que nos enriquecieron y nos abrieron nuestras mentes a este gran pueblo lejano y tantas veces milenario.
   Visitamos muchos espacios clásicos de nuestros conocimientos occidentales, pero una vez allí encontramos otros menos conocidos que nos sorprendieron enormemente, por ello visitamos el país en dos ocasiones con enormes recorridos, como el de “La Ruta de la Seda” y a pesar de ello, seguimos ignorando grandiosos rincones culturales, que seguro esconden en aquella inmensidad y que esperamos descubrirlos en el futuro.
   Habíamos oído hablar de “La Gran Muralla”,  también de la “Ciudad Prohibida” pero poco más.
   De todas formas nos interesaba sumergirnos con la población en sus costumbres, para mirarnos de cerca en lo posible, aunque nuestra comunicación fuera básica.
   Así circulamos de unas ciudades a otras en barco, en autobús, en avión o en tren, imprescindible para recorrer aquellas enormes distancias. Así que en uno de aquellos días alcanzamos la ciudad de Xi’an. Este lugar que nos reservaba un reciente descubrimiento arqueológico “Los Soldados de Terracota”.
 
Clásico pasillo techado que debió cubrir a los guerreros.

En aquellas fechas, en occidente, aún no se había echo popular aquel descubrimiento y por ello nosotros lo desconocíamos con detalle, lo que nos motivó mucho más e hicimos gala de nuestra insaciable curiosidad por experimentar aquel conocimiento en directo.
    A un kilómetro y medio de esta enorme loma artificial de tierra, donde se supone se encuentra enterrado su tumba, se alza un gigantesco hangar de 210 m de longitud por 60 de anchura, que da cobijo a la reunión de piezas de terracota más grande e impresionante que hemos podido ver en nuestra vida.
   Tras adquirir las entradas y advertirnos insistentemente la prohibición de sacar fotografías o vídeos, penetramos hasta una barandilla donde pudimos contemplar en penumbra aquel sorprendente espectáculo.

   
   Quedamos inmóviles, sin habla, ante aquel ejército a tamaño natural, perfectamente formado en posición de  batalla que nos miraba.
   Tras una supuesta barrera de arqueros y ballesteros arrodillados, once galerías albergaban largas filas de soldados formados de cuatro en cuatro, entre los que también se encontraban cuadrigas con sus  supuestos carros de guerra. Como eran de madera habían desaparecido, pero dos de ellos realizados en bronce, se encontraban en perfecto estado. Se había confeccionado con este duradero material para dejar legado de cómo eran y se conservaran a través de los siglos, así como algunas ballestas.


Eran 6000 estatuas impresionantes en postura de  portar armas. Pero había algo excepcional en ellas; todas las cabezas y sus rostros eran diferentes, lo mismo que sus peinados, apreciaba diversas etnias. En algunas de ellas se podía apreciar aun restos de pintura que demostraban haber estado policromadas.
    Ninguna cabeza o rostro era  igual. Los artistas debieron copiarlas una a una de la propia guardia real del emperador. A un artista le hubiera sido imposible imaginar tantos miles rostros diferentes, al contrario que los cuerpos que si apreciaban haberse hecho a partir de moldes.

 Estaban alojado en largos pasillos cubiertos con esos clásicos tejadillos montados con columnas y viguetas de madera policromada, ahora quemadas, semejantes a los construidos frecuentemente en numerosos monumentos a lo largo de los jardines en las “Ciudades Imperiales”.
   Se apreciaba perfectamente el saqueo e incendio provocado tras la caída de la dinastía, que sobrevino al morir el emperador,  por el general Xiang Yi, posiblemente para utilizar las armas de este ejército inmóvil.
   Los techos se hundieron y por ello, la mayoría de figuras quedaron  destrozadas.   Allí mismo, un equipo de especialistas se afanaban día a día en reconstruirlas, conforme las descubrían bajo varios metros de tierra, que las sepultaron a lo largo de 23 siglos.
   Junto a esta gran fosa se han encontrado dos más y se calcula con ellas un total de 7000 espléndidas figuras y esto sigue.


   Numerosos policías vigilaban al público para que no se grabara o se fotografiara, cosa algo difícil en aquella época, ya que aun no estaba el recinto muy iluminado.
   Pero yo, como fotógrafo, no podía aguantarme ante aquel asombroso espectáculo que tenía ante mí.
   Con mi experiencia, había previsto la situación y con la cámara (analógica) colgada en mi cuello y ajustada para aquella falta de luz, con grandísimas precauciones, conseguí realizar algunos disparos desde el pecho, amortiguados por falsos golpes de tos, que ocultaron el sonido del obturador. De esta forma no pudieron advertir mis tomas los  acechantes policías.
   Algunos inexpertos turistas, que equipados con vídeos no repararon en tapar las luces rojas de grabación, fueron detenidos y conducidos a estancias para arrebatarles las cintas y gracias.
   Yo tampoco lo tuve claro hasta salir del recinto.
   Hoy día se ha eliminado esa absurda prohibición, al comprender que es una forma gratuita en la promoción de este grandioso museo.

La postura de las manos confirma la sustracción de sus armas.

  El complejo funerario es inmenso, pues se calcula en un área de unos 56 kilómetros cuadrados alrededor del túmulo de Qin Shi Huangdi, esa enorme colina artificial que aún no ha sido inviolada y se supone contiene un extraordinario tesoro que sorprenderá al Mundo.
    Se calcula que fue construida por 700.000 obreros y artesanos, según las crónicas de los historiadores y se terminó poco antes del fallecimiento en año 210 a.C. del “ primer augusto emperador de la dinastía Qin”.
   Y así se continúan haciéndose realidad las leyendas.


Manolo Ambou Terradez

   

8 comentarios:

  1. Muy bueno. Aun me acuerdo de cuando hiciste la proyeccion en el club. Un abrazo.

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  2. Muy interesante artículo, y menudo viaje disfrutaste. Un cordial saludo.

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  3. Estupendo reportaje Manolo, y Felices Fiestas!!!

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  4. Magnifico reportaje se nota que pones un poquito de ti en cada cosa,un saludo de A.Llorca

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  5. Maravilloso reportaje!!! muchas gracias! besos

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  6. Magnífico relato. Felices fiestas.

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  7. Manolo el reportaje y la explicación muy buena me gusta mucho lo que aces. un abrazo y feliz año nuevo de Angel Torres.

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  8. Maravilloso reportaje que me ha hecho recordar mi visita a Xian

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