¡Hola ato@s!
En mis 40 años como profesor de esquí siempre he tenido que sufrir el mal equipamiento de mis nuevos alumnos alcanzando hasta el 80% de ellos.
La ropa o los equis pueden ser grandes para vuestra talla, pero las botas NUNCA.
La mejor inversión que un esquiador debe realizar en su equipo personal es en sus botas.
Si un esquiador en su iniciación pudiera equiparse desde el primer momento con unas botas técnicas* y adecuadas para su pié su evolución en este deporte sería mucho más rápido.
La comunicación de nuestro cuerpo con las tablas de esquí se realiza con las botas, y si estas son de baja calidad o de un tamaño incorrecto el progreso será muy dificultoso y largo.
La bota de esquí dispone de una caña alta que nos obligar a mantener una postura flexionada, pero si esta es grande para nuestro pié provocará que perdamos esta postura por desplazamiento del pié hacia adelante, y así perdamos esa inclinación quedando por ello retrasados en una postura incorrecta para esquiar, y si la holgura es lateral se perderá el envío de angulación a los esquís, vital para la toma de cantos.
Cada marca de botas suele estar especializada en un tipo de pié, ya que estos no son iguale: estrechos, anchos, de puente alto etc. Así que deberemos indicarle al proveedor nuestro tío de pié para que nos ofrezca la marca y el modelo adecuado.
La bota tiene que estar completamente ajustada, para que no tengamos ninguna holgura dentro de ella, que no quiere decir que nos duela o moleste, por ello debemos probarnos el botín desmontado de la carcasa, de esta forma tendremos la seguridad de apreciar perfectamente si nos viene correctamente.
La incomodidad de tener que sacar el botín de la carcasa es el motivo por el cual la mayoría de vendedores, al no querer realizar este incómodo trabajo provocan que nos equipen con el número de bota incorrecto.
¡Ojo! Las probaremos con calcetines de ejecutivo (finos) que serán con los que esquiaremos, nunca gruesos, pues perderíamos las cualidades térmicas del botín que necesita estar lo más cerca del calor que desprende nuestro pié para devolvérnoslo (Lo que calienta es el botín no el calcetín).
COMO CALZARNOS LAS BOTAS
Para cerrar las botas debemos sentarnos algo bajos, para que la pierna quede inclinada como la caña de la bota.
Una vez situada la lengüeta del botín correctamente cerraremos la bota apretado el cangrejo más bajo de la caña, luego los que ajustan el pié y mas tarde los últimos de la caña, todo estos ajustes progresivamente hasta notarnos bloqueados sin holguras pero cómodos.
Si tienes que dar un golpe con el tacón para ajustarlas es que te vienen grandes.
SENSACIÓN DE NUESTRO PIE EN LA BOTA.
Una bota de esquí correcta para nuestro tipo de pié no debe molestarnos en ningún momento. jamás necesitaremos aflojarnos ningún cangrejo para andar o descansar en el telesilla. Esta acción es un signo evidente de tener un calzado inadecuado.
Así que unas botas de esquí pueden provocarnos tres sensaciones en un pié sano:
A— Muy comprimido que nos llega a molestar e incluso doler.
B— Ajuste total sin molestias.
C— Holgado que el pié se moverá en su interior hacia delante y hacia atrás, desbaratando nuestra posición correcta.
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A— De ahí lo de “La bota malaya” (Un método de tortura asiático)
C— Este tamaño de bota es la que provoca que la uña del pulgar del pié llegue a saltar por el constante golpeteo contra la parte delantera de la bota. Apretarnos el primer cangrejo de la caña tampoco es solución pues acabará doliéndonos esa zona enormemente.
Es la causante de una posicionales atrasada por perderse el ángulo de la bota.
B— Así que es la que debemos alcanzar. Las presiones se reparten a la vez tanto en el pié como en el empeine, sin centrarse en ningún punto en particular, a pesar de que comprimamos prudentemente los cangrejos.
NOTA: Las botas son de plástico y a partir de los 10 años se descompone el material, por muy buenas que sean, dejándonos tirados en cualquier descenso.
* Una bota técnica tiene los elementos necesarios para corregir angulaciones frontales o laterales (en el caso de deformaciones plantares) y tambien la dureza de la flexión.
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