jueves, 10 de noviembre de 2011

PISOLITAS



"LAS PERLAS DE LAS CAVERNAS"
Pisolita en el interior de la cavidad de una estalagmita, ahora inactiva.

   En mis andanzas por ese mundo subterráneo de las cavernas, admirando su vestimenta formada por espeleotemas secundarios, que cubren sus techos, paredes y suelo, y en escasas ocasiones, he podido encontrarme con una de las formaciones menos frecuentes de las cavernas: las pisolitas LAS PERLAS DE LAS CAVERNAS.
   Si además de su improbable presencia en la mayoría de las cavidades, añadimos su forma similar a un vulgar canto rodado, provocan que, para muchos  espeleólogos, pasen completamente desapercibidas.
   Estos curiosos depósitos minerales  formados por la acumulación de finas capas de calcita en forma esférica, tienen un origen muy particular y sorprendente que las hace dignas de ser admiradas con más atención, si cabe, que al resto de las formaciones presentes en muchas de las grutas  que  siempre hemos admirado.
   Es por ello por lo que voy a explicar  su genial formación y comprenderemos el motivo por el que se les ha denominado vulgarmente como “perlas de las cavernas”.
   Allí, en la zona activa de la cavidad, en su obscuridad, desde su génesis, durante miles de años, esa genial artista, la gota de agua, va creando su arte.
   Empecinada, arrastra con ella sales minerales que deposita por donde pasa, con admirable pericia.
  Estalactitas que cuelgan del techo, tratan de alcanzar el suelo, mientras que a su vez intentan formar sus estalagmitas, más robustas y con menos velocidad en su desarrollo buscando encontrarse con su generadora.
   Algunas lo consiguen y dan origen a las formidable columnas, que con el muy lento paso del tiempo, crean enormes figuras.
   Otras más rebeldes, las excéntricas, juegan en algunos rincones de la cavidad, tomando formas vistosísimas e increíbles. Son muy delicadas y en su juego se han aliado con las corrientes de aire, para desafiar la ley de la gravedad en su flujo de evaporación. Consiguen formas coraliformes, o formaciones floreadas con  delicados cristales de aragonito o yeso. Otras, las helíctitas,  disponen de un canal por donde fluye el agua para su desarrollo. Quiebros en forma de anzuelo, enroscamientos como el rabo de un puerco: formas caprichosas de su locura creativa.
   Por un lado suaves coladas que cubren las pendientes formando corrientes petrificadas en forma de manto, como los saltos de un río.
   Más allá largas cortinas que cuelgan del techo y las paredes para engalanar la cavidad como en los señoriales palacios.
   Y también gours, esas presas escalonadas que las pendientes con circulación de agua los van formando y acumulándolo como auténticos diques.
   Y entre otras formaciones menos frecuentes reinan las pisolitas, nuestras perlas de las cavernas, ahora os lo cuento.
                                                                       * * * * * *
Pisolita almendrada en la cavidad donde se originó.

   Pasan los años, los siglos, los milenios por esa cavidad sumergida en las tinieblas, cuando en un momento determinado, una corriente de aire transporta un granito de arena o incluso de hueso, que cae en una cavidad activa con agua.
   En principio y básicamente se inicia así, pero os pondré un ejemplo más hermoso, como el que sucedió en nuestra foto.

   La estalagmita crecía y crecía en busca de su generadora, pero en cierto momento, la caprichosa gotita de agua, cambia su recorrido y deja de aportar sales.
   La consecuencia ahora será una descalcificación de la estalagmita, que retrocede, creando un cuenco en su cúspide, por que la gota de agua la deshace.
   Pasan esos miles de años y por una casual circunstancia, esa corriente de aire, deposita esa partícula en la cavidad de la estalagmita repleta de agua.
   La incansable gotita de agua la mantiene suelta y en movimiento. Pero en un momento determinado, el recorrido del agua por los intrincadas grietas y porosidades vuelven a recoger calcita. Ahora la partícula, que es volteada por la genial gota de agua, va envolviéndose con una fina capa de calcita, redondeándose, justo como lo hacen las ostras con sus perlas.
   De aquí su nombre PERLAS DE LAS CAVERNAS, capricho de la naturaleza subterránea.

Fotos del autor.



6 comentarios:

  1. Que curiosidad este capricho de la naturaleza. Sinceramente ni había oido hablar de ello.
    Gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

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  2. Hola Manolo soy Ramon Altarriba,me gusta mucho tu articulo y te animo a que escribas mas .Un saludo

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  3. Sorprendente Manolo. Tampoco había oido hablar de las pisolitas. Gracias. Besicos Serranos

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  4. Siempre nos sorprendes, no conociamos a las pisolitas, pero gracias a ti, ahora si.
    Como siempre muy buenas fotos.

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  5. Interesantisimo artículo que te hace reflexionar sobre la fragilidad de la naturaleza y su rápido deterioro si no la cuidamos entre todos

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  6. Hola Manolo soy Luis.
    Aunque nos conocemos hace algún tiempo, nunca te dije lo mucho que he aprendido y disfrutado de tus relatos contados en persona. Hoy ya, sin las prisas de hace unos años, leo tus artículos y puedo decirte que me engancha todo lo que cuentas y como lo cuentas. Gracias por acercarme a la naturaleza y a esas ricas vivencias tuyas. Un abrazo

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