jueves, 28 de abril de 2016

CITA EN LA ROCA CON EL ÁGUILA PERDICERA

CITA EN LA ROCA

Posiblemente el sueño de un ornitólogo podría ser el situarse a pocos centímetros del nido de una rapaz como es el Águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), durante esos meses de reproducción, como si las observáramos secretamente por el ojo de una cerradura.



Hasta ahora, Luis Santamaría y yo, solo habíamos tenido la oportunidad de observarlas desde nuestros hides, situados a varios metros de ellas y en aquellos fines de semana que nos lo permitían nuestras obligaciones laborales.
Las seguíamos desde  1983 hasta el 2005, en nuestra cita en la roca con tan singulares rapaces, hasta que mataron a tiros a la veterana hembra y el macho pudo encontrar una joven hembra en el 2011.

El autor desciende para introducirse al hide sin alertar a la rapaz en su nido.
















Las observaciones han sido muy abundantes, y de una fidelidad extraordinaria, al poderlas estudiar de tú a tú y sin molestia alguna, debido a nuestra depurada técnica a pesar de nuestra proximidad.
Pero los tiempos cambian, y en este caso, para bien.

El autor en el interior del hide.

Debido a la gran aceptación, de todos los datos tomados en nuestras observaciones, y apoyados por testimoniales fotografías y filmaciones, las autoridades decidieron aprovechar nuestros conocimientos para llevar a cabo mi sueño, ese sueño del ornitólogo.
Se trataba de instalar unas cámaras de vigilancia a pocos centímetros del lugar donde suponíamos que las rapaces elegirían para anidar.

El proyecto era costoso y nada fácil, pero confiaron en nuestro gran conocimiento del lugar y de las decisiones, a priori, de estas rapaces, para llevar a cabo el proyecto con alta posibilidad de éxito.


Luis Santamaría instala la cámara de vigilancia junto al presunto nido.
Fue una labor de equipo, en el que intervinieron con entusiasmo:
 el Parque Natural del Turia y el Ayuntamiento de Vilamarxant, la empresa Setcamp Nuevas  Tecnologías, Veterinarios Universidad Ceu Cardenal Herrera, Consellería de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural , el Cuerpo de Agentes Medio Ambientales  con sus especialistas del “G.A.V.E.P.” (Grupo Apoyo Vertical a Especies Protegidas)

Pero esta idea no se resolvía solo con equipo técnico, requería también de unas condiciones geográficas adecuadas, que por pelos pudimos resolver.

El autor controla a las rapaces en su nido desde su ordenador en directo.
Ahora no necesitábamos jugarnos el tipo todos los fines de semana, para acceder a nuestros hides, como habíamos hecho tantos años, colgados espectacularmente en los precipicios, en aquellos altos cortados extraplomados, donde las rapaces instalaban sus aéreos nidos.
Las rapaces se cortejan mientras fabrican el nido.
En este momento, y dado a mi situación laboral de jubilado, puedo observarlas más aún, diariamente, y cómodamente, ante el ordenador.
Alguno puede pensar que con tantos años de observación ya deberíamos conocer todos los detalles de la intimidad de estas aves, pero no.
Mis observaciones son más abundantes y con un detalle mucho mayor, que me han permitido descubrir nuevos comportamientos o confirmar algunas sospechas anteriores nada claras.
Las presas observadas, ahora diariamente, nos dan unos datos muy reales, que nos muestran el estado del medio ambiente  de su amplio territorio, que supera aquí los 100 km cuadrados.


Las actuales estadísticas de esta especie a nivel nacional muestran zonas con un preocupante descenso de aguiluchos que no llegan a cumplir el año de vida. Observaciones de otras comunidades autónomas dan como causante la aparición de infecciones y parásitos que diezman la población. Con tal detalle de observación también contribuimos a detectar los primeros síntomas de enfermedades y así actuar a tiempo sobre individuos afectados.

Ahora la tecnología, con los infrarrojos, nos permite también seguirlas en las horas crepusculares y parte de las nocturnas, donde se nos completa nuestra lista de presas, como ratas, que por su pequeño tamaño las devoran rápidamente en los amaneceres sin que pudiéramos enterarnos. 

Fotos de Vicente Nacher, Luis Santamaría y del autor.

Manolo Ambou Terradez

14 comentarios:

  1. Maravilloso Manolo. No tengo palabras para mostrarte la satisfacción que me produce el trabajo que realizais.
    Enhorabuena.

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  2. Muy bien Manolo.
    Buenas imágenes y buena narración.
    Saludos.

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  3. A mí me entra una envidia sana y ganas de jubilarme para poder trotar contigo, que gozo el poder observarlas así.

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  4. Gran artículo Manolo.
    ¡Ahora a por la exposición!

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  5. manolo, toda mi admiración por tu trabajo y por ese incansable y envidiable entusiasmo . Carol Meliá

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  6. Hola Manolo, enhorabuena por el trabajo, un fuerte abrazo,

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  7. Impresionados por tu trabajo. Es importante detectar las enfermedades y problemas de estos animales de nuestra zona para que losodiamos conservar y disfrutar muchos años más. Muchos saludos, Nicolás y familia

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  8. maravilloso, como siempre!
    besos
    Diana

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  9. Una labor encomiable, que sirve para enamorarnos de esta ave. Felicidades Manolo

    Javier desde Enguera

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