¡LOS TIEMPOS CAMBIAN!
¡Como pasa el tiempo! En 2013 comencé a escudriñar el cielo con mis equipos fotográficos en esas noche generosas sin nubes ni luna en lugares limpios de contaminación lumínica, donde las estrellas presumen con sus guiños lumínicos para diferenciarse de los planetas. Nuestra Vía Láctea atraviesa esta bóveda oscura que nos envuelve y me incita a respirar profundamente pues me demuestra con su visión la limpieza del aire, aquí más puro.
Confieso que sigo completamente “enganchado” a esta afición, que amplía mis conocimientos de ese cielo profundo que nos rodea y que sin el equipo pertinente no podría descubrir y disfrutar.
Hace años que deje de utilizar mis ópticas para fauna diseñados para luz solar. Ahora empleo un modesto telescopio de 400 mm f 5.6 Askar he ido acoplándole diversos equipos que poco a poco me han facilitando la calidad de mis tomas, con más comodidad y tambien reduciendo el tiempo de preparación para obtenerlas.
Sabéis que siempre me han gustado los retos, y este que me propuso hace unos meses mi buen amigo Carlos Oltra era muy sugestivo. Se trataba de montar los equipos astronómicos robotizados para manejarlos totalmente a distancia, para no perder ninguna noche que cumpla las condiciones adecuadas para nuestra afición estemos donde estemos, mientras haya internet.
Bueno: pues ya lo hemos conseguido. Ahora no se escapará esa estupenda noche por pillarnos lejos de nuestro equipo. Esto nos permite acumular mayor número de tomas a los objetos, consiguiendo así más detalle de estas joyas escondidas en el cielo profundo.
En estos últimos días he centrado mi trabajo en una nebulosa oscura LDN 1174 llamada Lirio Azul escondida en la constelación de Cefeo. Espero con impaciencia que llegue la hora del Crepúsculo astronómico, momento en que la luz residual del Sol se ha desvanecido en la noche.
Una cámara exterior (AllSky) me confirma en el móvil la limpieza de la noche que nos ha informado antes la aplicación “Clear Outside” vaticinando la ausencia de nubes durante la noche. Abrimos la bóveda y conectamos nuestro equipo que ha descansado durante todo el día en posición “home“ mirando al norte.
El ordenador astronómico manejado con la aplicación “ASIair” nos permite conectar y poner en marcha todos los elementos necesarios para la sesión. Comprobamos el perfecto enfoque de las estrellas, el guiado correcto de la montura y eligiendo una vez más este objeto (LDN 1174) le indico a la aplicación el filtro que debe tomar y el número de fotos y el tiempo de exposición que le damos a cada una de ellas.
Filtro L-Pro, 300 segundos de exposición y 60 fotos, que se tomarán a -10º para que el sensor de la cámara astronómica no se caliente y evite de esta forma el pixelado de las fotos.
El pequeño telescopio guía elegida una estrella para el perfecto guiado y comprobando una vez más su correcto enfoque, la cámara comienza a registrar las fotografías que acumularé más tarde de las sesiones anteriores.
He tenido que empezar a las 23h 30´, así que no puedo sacar más de 60 fotos, pues alcanzaría la luz del amanecer.
Un vistazo a los parámetros necesarios, por si he cometido alguna falta o error y ahora dejo solo al equipo que siga el programa ajustado y me acuesto esperando los resultados.
Como disponemos de un sensor de lluvia, si esta apareciera por alguna nube loca se activaría el motor de la bobead cerrándose de inmediato; así que ahora dormiré tranquilo.
He dormido a “pierna suelta”, termino de despertarme. Tomo el móvil y enciendo la aplicación de ASIair para ver el resultado de esta sesión que es mi tercera al mismo objeto.
Ahora debo de realizar unas 30 fotos a una pantalla blanca ( los”Flats ) con la misma temperatura y otras tantas con la tapa cerrada ( los Dark flato ) que al apilarlos luego con las fotos (Light) eliminarán las posibles partículas que puedan haber caído a la óptica.
Ahora, a lo largo del día, iniciaré el procesado apilando todas las fotos obtenidas con las dos sesiones anteriores: 206 tomas, por ahora, 17,1 h de exposición total. Ya tengo ganas de ver el resultado.
El programa PixInsight me ayudará en el apilado y luego el procesado para sacar los detalles del objeto fotografiado. Este trabajo viene a ser el 50% del total de la “aventura”.
La imagen se ha potenciado, no tiene nada que ver con cualquiera de las fotos individuales obtenidas. Es fantástico. Ahora descubro este objeto azul escondido entre las estrellas y una gran patria oscura que lo rodea.
Soy consciente que conforme repita más tomas, irá perfeccionándose con más detalles enriqueciéndose la imagen.
Como este objeto es circumpolar me permitirá sacarlo en cualquier época, pero los demás que no lo son van cambiando de posición según la época y nos limitarán las oportunidades de pillarlos hasta una nueva temporada.
De esta forma colecciona estas maravillas escondidas en el cielo profundo y añadiéndoles más y más fotos año tras año hasta alcanzar el número de horas de exposición adecuada para luminosidad particular de cada uno.
Hay objetos oscuros que llegan a precisar hasta 400 horas o más, así que nos asociamos con otros aficionados para con las mismas coordenadas aportar entre todos esa enorme acumulación de tomas, algo desesperante para un solo fotógrafo.
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| Entre la masa de materia oscura aparece azulada la nebulosa LDN 1174 |
La noche me vuelva a mostrar este objeto azulado.
Ahora conocéis un poco más lo que supone fotografiar el espacio profundo, donde “duermen” en la oscuridad de la noche extraordinarias formas cósmicas iluminadas por alguna estrella próxima.
Fofografía: del autor.
Manolo Ambou Terrádez











