En mi dilatada dedicación a la observación de la naturaleza, uno de los proyectos que más me han satisfecho es el de mi estudio sobre la fauna, localizada en lo que hoy día es el Parque Natural del Turia, en Valencia / España.
Alternando con mi trabajo y con otras actividades deportivas, ya desde 1980 busqué ilusionado ese fin de semana libre de otras actividades, que me permitiera seguir con este proyecto tan atrevido de forma altruista.
Indudablemente, el trabajo más importante se centró en el ave de mayor prestigio de este territorio, que como ya os he comentado más de una vez, es el estudio del Águila Azor perdicera, o Águila de Bonelli (Aquila fasciatus). Contando desde 1982 con la colaboración de mi gran amigo Luis Santamaría, colaboración que continua hasta hoy día, seguimos reuniendo los datos, posiblemente los más completos que se hayan conseguido sobre esta especie, pues contamos ahora y ya desde el 2013, con las observaciones detalladísimas que nos brindan las cámaras de vigilancia, instaladas junto al nido, en "primera fila".
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Esparver Accipiter nisus Gavilán Común
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Durante este largo periodo, campeando por el parque, he tenido la oportunidad de observar una variadísima fauna, que he querido registrar en un proyecto mucho más complejo, el de fotografiarla.
Si; comprendo que muchas personas sean incapaces de comprender tanto sacrificio, de tolerar estas condiciones, pero en nuestro caso y debido al historial de campo que hemos practicado desde la más tierna juventud, siempre se nos ha hecho soportable, y por ello quizá hemos jugado con ventaja.
Manolo Ambou Terrádez
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La lista de las especies conseguidas fue aumentando lentamente, tan lentamente que dudé de poder terminarla con los años de vida que me quedaban en aceptables condiciones físicas para ello.
Así, con estas imágenes, ahora podría mostrar al público nuestro entorno natural, para que lo conociéramos, para que lo conozcan, para que lo amen igual que lo amamos nosotros.
Así, con estas imágenes, ahora podría mostrar al público nuestro entorno natural, para que lo conociéramos, para que lo conozcan, para que lo amen igual que lo amamos nosotros.
Este trabajo requería de un conocimiento detallado de la especie que buscábamos y sus costumbres, para penetrar en su territorio y esperarla escondido en nuestro hide (escondite), realizado con vegetación del lugar o con telas adecuadas de camuflaje, y pacientemente, con emoción, aguardar su presencia para observarla y fotografiarla, a la distancia y luz adecuada, para conseguir una mínima calidad que represente esa especie elegida, confirmando así su presencia en el Parque.
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Cornudet Otus scops Autillo Europeo
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Muchas horas, miles de horas pegado al equipo, casi siempre en posturas incómodas, colgados en acantilados, sobre torres metálicas de hasta 11 metros, soportando en ocasiones temperaturas bajo cero en invierno, o por el contrario con asfixiante calor en el verano y sin podernos mover, pues cualquier ruido, cualquier movimiento hubiera echado por tierra toda nuestra espera y nuestra oportunidad.
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El autor preparando un hide. |
El territorio geográfico por donde discurre el río Turia dentro del Parque, y debido a la milenaria erosión que ha moldeado su recorrido con angostos roquedos, suaves llanuras aluviales ahora cultivables, los pinares próximos, el bosque de galería junto a sus aguas, e incluso los asentamientos humanas han contribuido a generar un conjunto de vida heterogénea, muy particular y sorprendentemente variado, que conforman tres hábitats: MONTE, RÍO, CAMPO.
Hasta la fecha hemos podido observar en este Parque Natural del Turia 128 especies de aves y unas 19 de mamíferos, sin considerar que tan solo con el grupo de murciélagos podríamos encontrarnos con un buen número de especies, de las más de 20 localizadas últimamente en la Comunidad Valenciana. Yo aún no he podido entrar en esta difícil especialidad. La tengo pendiente.
A todo este enorme listado de especies deberíamos añadir los reptiles, que pululan por las aguas del río, en los roquedos, por el monte y campos colindantes a este medio ambiente. Esta no es mi especialidad, pero también he aprovechado algún que otro encuentro, en este mundo de sangre fría.
Es evidente que campear es la única forma que tenemos para conocer directamente la fauna en la naturaleza, teniendo en cuenta que no estamos en un Zoo, y que las especies se nos muestran poco a poco, lentamente, con el tiempo y a su aire.
Aparecían conforme entrábamos en sus territorios, dependiendo de la época, de nuestro sigilo y especialmente también de la suerte que tuviéramos.
Aparecían conforme entrábamos en sus territorios, dependiendo de la época, de nuestro sigilo y especialmente también de la suerte que tuviéramos.
Observar es una cosa y fotografiarla es otra mucho más complicada, pero ambas necesitan de parecida técnica: Conocer con anterioridad las costumbres de la especie a observar, localizar su hábitat y así encontrar el emplazamiento adecuado para nuestra observación. Esto nos permite que las especies acudan ante nosotros y no al revés, pues hubieran acabado huyendo.
Al principio, para nuestras observaciones, solo precisábamos de un equipamiento más sencillo y económico que posteriormente para la fotografiarla. Solo necesitamos de unos sencillos prismáticos y luego completarlos con un estupendo y magnífico telescopio terrestre, con el trípode adecuado que estabilizará nuestra visión.
Normalmente utilizamos ambas ópticas a la vez, ya que primero, con los prismáticos, debemos localizar a la especie para luego visualizarla con el detalle del telescopio terrestre, que dispone de muchos más aumentos que los prismáticos.
Cuando trabajábamos en proximidad (a la espera) y dependiendo de la especie, nos equipábamos con telas de camuflaje, apoyadas con la vegetación del lugar, y situados a la sombra siempre que nos era posible. Antes, estudiábamos los posibles posaderos que acostumbraba a tomar la especie y sus actividades en ese espacio.
Para localizar las aves, durante nuestros recorridos, en la mayoría de casos, las descubríamos antes al escuchar sus cantos a distancia, sin que aún nos hubieran descubierto ellas. Desde ese momento nos acercábamos con el mayor sigilo hacia ella, pero siempre limitados por la distancia que la especie nos toleraba.
Así que antes nos equipábamos con registros sonoros de las especies que podríamos encontrar en nuestra zona de estudio.
Hoy día está todo más fácil. Podemos educarnos con algunas aplicaciones para nuestro movil. Yo dispongo de "AVES DE ESPAÑA" de la SEO BirdLife; me parece excelente.
Así que si alguna vez queréis conocer y disfrutar intensamente de esta naturaleza que nos rodea, como nosotros lo hemos hecho durante tantos años, solo necesitáis de un poco de equipo y tiempo libre, que es lo más caro, constancia, paciencia y suerte.
¡Ah! Y recordar: "NO SE PUEDE AMAR LO QUE NO SE CONOCE"
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Hide realizado con material del lugar. |
Así que antes nos equipábamos con registros sonoros de las especies que podríamos encontrar en nuestra zona de estudio.
Hoy día está todo más fácil. Podemos educarnos con algunas aplicaciones para nuestro movil. Yo dispongo de "AVES DE ESPAÑA" de la SEO BirdLife; me parece excelente.
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Cabra muntayes Capra hircus Cabra montes |
Así que si alguna vez queréis conocer y disfrutar intensamente de esta naturaleza que nos rodea, como nosotros lo hemos hecho durante tantos años, solo necesitáis de un poco de equipo y tiempo libre, que es lo más caro, constancia, paciencia y suerte.
¡Ah! Y recordar: "NO SE PUEDE AMAR LO QUE NO SE CONOCE"
Fotografías del autor.
Manolo Ambou Terrádez
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Muy bien Manolo. Y lo mas importante: didáctico, como siempre.
ResponderEliminarManolo, tienes un espíritu inagotable. Este trabajo es muy bonito y te animo a ahondar en ello y, como bien sabes, a que lo divulgues. La escuela, los niños que harán el futuro necesitan con muchísima urgencia que se les despierte la empatía y el respeto. Y sin conocer su entorno será difícil que no elijan la escopeta (algunos) o la indiferencia la mayoría.
ResponderEliminarAnímate y prepara otra exposición, charlas, etc...
Carmen
Eres un grande Manolo. Gracias por vuestro inmenso trabajo. Es oro puro.
ResponderEliminarDe acuerdo: solo se valora lo que se conoce.
ResponderEliminarTambien existe la posibilidad de la admiracion por el trabajo bien hecho, ese que te hace latir el corazon.
Me alegra leer una muestra más de tu espíritu enérgico y con ganas de aprender, del que siempre podemos aprender algo, como ya hiciera yo hace un par de veranos. Y ya que hace poco tuve como regalo parte de ese pequeño equipo que mencionas como necesario para la observación, no dudaré en aprender más con tus enseñanzas en un futuro cercano.
ResponderEliminarUn abrazo!